Jesús realizó docenas de milagros durante su ministerio, pero ¿cuál fue el primero? Convirtió el agua en vino en una boda. Y si bien este milagro satisfizo una necesidad inmediata de los anfitriones, también desató una alegría contagiosa: su madre lo vio cumplir su llamado, los sirvientes presenciaron de cerca el primer milagro del Mesías y los invitados probaron el mejor vino del día. ¡Descubre cómo la provisión de Dios y tu cercanía a su obrar pueden causar una alegría contagiosa!