Nunca es demasiado tarde
Willow Creek | 24 de mayo de 2021
Hace un par de semanas, los bautismos regresaron a todos los campus de Willow. Decenas de personas se presentaron y declararon públicamente su fe en Jesús. Algo poderoso surge en nuestros corazones al ver la realización de lo que Dios quería para su pueblo al obedecerlo en el bautismo. Las sonrisas de los bautizados y las nuestras al observar son casi un reflejo. Vemos la victoria en muchas historias, como cuando quienes aceptaron a Cristo emergen del agua.
Todos tenemos una historia: algo que superamos, en lo que crecimos o a lo que obedecimos. Cuando vemos a quienes decidieron bautizarse, no vemos mucho más allá de la expresión de sus rostros; sin embargo, cada uno tiene una historia increíble que compartir, una historia de redención y gracia sublime. Esta es la historia de Tim:
Tim tiene 25 años y ahora trabaja en la construcción, pero era solo un niño cuando sus padres se separaron. Sintió dolor por la partida de su padre, un dolor que con el tiempo se convertiría en resentimiento. Pero al crecer, intentó vivir con fuerza a pesar de la partida de su padre, aunque en el fondo sabía que solo era una fachada.
En sus últimos años de adolescencia, Tim se sentía perdido. Esperaba que Dios lo convirtiera en el hombre que quería ser, pero no sentía que progresara. Se impacientó con Dios y se metió en cosas que sabía que no debía. Al mismo tiempo, luchaba contra la depresión; sabía que algo tenía que cambiar antes de que fuera demasiado tarde.
Por casualidad en una feria de empleo, invitaron a Tim a un servicio religioso. Durante el servicio, se reprodujo un video en el que un niño robaba un balón de su escuela. Al principio, el niño se sintió orgulloso de lo que había hecho, pero su orgullo rápidamente se convirtió en vergüenza. Al llegar a casa, se mantuvo callado y reservado. Su padre se dio cuenta de que su hijo se comportaba de forma extraña, así que subió a su habitación y se sentó en la cama con él. El padre miró a su hijo, lleno de culpa, y le dijo: «No importa lo que hayas hecho, te perdono»
En ese momento, Tim se dio cuenta de que no sólo necesitaba perdón, sino que también necesitaba perdonar a su padre.
Después del servicio, al ver la emoción en su rostro, alguien se acercó a Tim y le preguntó si necesitaba un abrazo. Su respuesta fue: «He esperado toda mi vida a que alguien me preguntara si necesitaba un abrazo»
Poco después, Tim llamó a su padre y le preguntó si podía reunirse con él en su casa. Para entonces, llevaban más de diecisiete años sin hablar.
Su padre apareció y se recibieron con los brazos abiertos, sollozando. Tim dijo: «Estaba listo para una nueva etapa en la vida»
Mientras conversaban y se conocían, resultó que el padre de Tim asistía a Willow Huntley. Su relación empezó a fortalecerse al asistir juntos a los servicios religiosos; incluso almorzaban juntos después de los servicios todos los domingos.
Durante el pasado servicio de Pascua, Tim vio una promoción para el bautismo; en su corazón, sabía que era algo que tenía que hacer.
Mientras se inscribía para el bautismo, le preguntaron a Tim quién quería que lo bautizara. Se acercó a su padre y se lo preguntó. Su padre se quedó sin palabras. Tim le dijo: «Estoy listo para un nuevo comienzo»
En el bautizo de Tim, su padre estaba en el agua con él, ambos con lágrimas de alegría en los ojos.
Tim dijo: «El pasado es el pasado y estaba listo para dejarlo atrás. Dios me mostró que ninguna relación es demasiado tarde; nada es demasiado tarde para Él, y su tiempo es divino»