Cuando Jesús se encontró con María Magdalena en la tumba vacía, la llamó por su nombre. En ese momento, su pánico se transformó en paz, su tristeza en firmeza y sus lágrimas en testimonio. Jesús es personal: te llama por tu nombre en tu incertidumbre. Su voz confiada trae esperanza y tranquiliza los corazones palpitantes. Esta Pascua, encuentra el amor personal de Jesucristo que te llama por tu nombre.