La iglesia del Nuevo Testamento fue un ejemplo de generosidad que transformó el mundo que la rodeaba. Daban tanto que nadie entre ellos pasaba necesidad. Ese tipo de generosidad radical y apoyo a través de la iglesia cambió su comunidad, de modo que las viudas eran acogidas, los huérfanos tenían hogar y los enfermos recibían atención; y Jesús todavía quiere hacer esa obra a través de nosotros, su iglesia, hoy. ¡Quién sabe lo que sucedería si comprendiéramos el poder de nuestra generosidad!