11 de febrero
Willow Creek | 11 de febrero de 2026

Plan de lectura de la Biblia
Plan de lectura: Mateo 6:1-18
Cuídense de practicar su justicia delante de los demás para ser vistos por ellos. Si lo hacen, no recibirán recompensa de su Padre celestial.
Así que, cuando des a los necesitados, no lo anuncien con trompetas, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para ser honrados. En verdad les digo que ya recibieron su recompensa. Pero cuando des a los necesitados, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha, para que tu donación sea en secreto. Entonces tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Oración
Y cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos. Les aseguro que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Entonces tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y cuando oren, no sigan hablando por hablar como los paganos, porque creen que serán escuchados por su palabrería. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan.
“Así es, pues, como debéis orar:
«Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
No nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.»
Porque si perdonáis a los demás sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás sus ofensas, vuestro Padre no os perdonará vuestras ofensas.
Ayuno
Cuando ayunen, no se pongan serios como los hipócritas, pues desfiguran sus rostros para mostrar a los demás que están ayunando. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Pero cuando ayunen, unjanse aceite en la cabeza y lávense la cara, para que no sea evidente a los demás que están ayunando, sino solo a su Padre, que está en lo secreto; y su Padre, que ve lo que se hace en secreto, los recompensará.
•••
Devocional diario: Cerdos y perlas
No den a los perros lo sagrado; no arrojen sus perlas a los cerdos. Si lo hacen, podrían pisotearlas, volverse y despedazarlos.
Mateo 7:6
Hoy reflexionamos sobre una de las frases más citadas y a la vez más malinterpretadas de Jesús: «No echéis vuestras perlas delante de los cerdos» (Mateo 7:6). Jesús no estaba siendo cruel ni desdeñoso. Estaba enseñando sabiduría. Hay verdades demasiado valiosas como para tratarlas con descuido, y algunas personas simplemente no están preparadas —o dispuestas— a recibirlas.
El mensaje de Jesús es claro: la sabiduría se desperdicia en los necios. Cuando un consejo es rechazado, ridiculizado o usado en nuestra contra repetidamente, seguir ofreciéndolo no nos hace fieles, sino necios. Proverbios 23:9 se hace eco de esta verdad: «No hables con los necios, porque se burlarán de tus palabras prudentes». Discernir significa saber cuándo hablar y cuándo callar.
Muchos de nosotros luchamos con esto. Queremos ayudar. Queremos prevenir el dolor. Queremos que las personas que amamos eviten los errores que vemos venir. Pero no toda la sabiduría se puede enseñar con palabras. Algunas lecciones solo se aprenden con la experiencia. En esos momentos, lo más sabio que podemos hacer es dar un paso atrás y permitir que los demás se sientan dignos de sus propias decisiones, incluso cuando sabemos que esas decisiones pueden traer dificultades.
Esto no es indiferencia, es moderación. Es reconocer que nuestra energía es limitada y que nuestras perlas son preciosas. Dar consejos constantemente a corazones reticentes nos agota y daña las relaciones. Jesús nos libera de la falsa responsabilidad de intentar controlar la vida de los demás.
Soltar no significa que dejemos de preocuparnos. Significa que dejamos de discutir, de esforzarnos y de arrojar perlas donde no serán valoradas. Encomendamos a las personas a la obra de Dios en sus vidas, confiando en que Él puede enseñar mediante las circunstancias lo que nosotros no podemos enseñar con palabras.
A veces el amor habla. A veces el amor calla. Y a veces la sabiduría implica hacerse a un lado y dejar que la experiencia te guíe.
Próximos pasos
Esta semana, presta atención a las situaciones en las que te encuentras. Si notas una en particular en la que sientes que ya has estado antes, practica el discernimiento liberando la necesidad de aconsejar y confiando en que Dios te enseñará lo que las palabras no pueden.