Oración leal y confiada

Mark Pulsifer, escritor voluntario, South Barrington | 13 de diciembre de 2024

Un día, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Al amanecer, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes también designó apóstoles… 
Lucas 6:12-13


A veces, se necesita una noche entera o muchas noches de oración para poder tomar una decisión sabia y tomar la mejor decisión. He aprendido a través de la confianza, la prueba y muchos errores que la mejor oración es la que se da conversando, no la superficial, una obligación o una simple consulta rápida. También he aprendido la importancia crucial de esperar la respuesta o la acción de Dios.

Hace años, me mudé a Corvallis, Oregón, para terminar la universidad. ¡Fue una gran aventura! Llegué un par de semanas antes y salí a explorar conduciendo hasta el Lago del Cráter, luego a la costa y de vuelta por la autopista 101. Fue genial, solo que para cuando llegué cerca de Brookings, supe que no tenía suficiente gasolina para volver a Corvallis y me había quedado sin efectivo; esto fue antes de tener tarjetas de crédito ni celular, y no había internet. Esperaba un cheque por correo en Corvallis, a más de 320 kilómetros y con una cordillera de distancia. La intensidad y frecuencia de mis oraciones aumentaban con cada kilómetro que conducía hacia el norte, recordándole que en la tierra la gente necesita dinero para la gasolina. Me detuve cerca de Yachats dos días para acampar y orar.

En un momento dado, consideré sacar gasolina del coche de alguien. Estaba impaciente con Dios y no se me ocurría otra manera de volver a Corvallis. No estaba seguro de si me respondería. Pero me detuve cuando me vino a la mente la idea de que no debería tener que robar para que Él respondiera a mis oraciones. Nervioso pero esperanzado, seguí conduciendo hacia el norte.

Con el tanque vacío, paré en Waldport, en la única gasolinera del pueblo. Llegué 15 minutos antes de que cerrara y enseguida ofrecí vender una navaja Buck con funda por 10 dólares para la gasolina. El dependiente dijo que no, pero un sheriff del condado que recogía un coche dijo que sí. Justo ese día, le pagaron 10 dólares por unas horas extras y siempre había querido la navaja Buck que yo tenía. ¡Fue increíble!

Si no hubiera esperado a Dios en oración, ¡habría perdido sus bendiciones!

Próximos pasos

Muchas situaciones y oraciones requieren tiempo para que Dios responda. Hablar con él regularmente ayuda a generar confianza para esperar. ¿Hay algo en tu vida que sientes que estás esperando en Dios? No te rindas. Sigue orando y espera su respuesta.