La oración es mucho más poderosa de lo que solemos creer, incluso cuando la respuesta parece demorarse. Dios tiene una visión más amplia. Su tiempo no se trata solo de nosotros, sino de su Reino, sus propósitos y las innumerables vidas que quizás nunca lleguemos a conocer. Busca comprender el panorama general y crece en confianza en el Autor.